Tu situación actual no lo es todo
Existe una sencilla enseñanza que algunos padres utilizan con sus hijos. Al caer la tarde, cuando comienzan a aparecer las estrellas, colocan una mano frente a los ojos y preguntan: " ¿Por qué ya no ves la luna?". La respuesta es la perspectiva. Aunque la luna es mucho más grande que una mano, cuando esta se acerca suficiente a los ojos, puede cubrir todo el cielo.
Esta imagen nos ayuda a comprender la vida. En el pasaje de hoy, Pablo hace algo similar. No niega el sufrimiento, sino que nos invita a considerar su magnitud en relación con algo mayor: " Considero que los sufrimientos del tiempo presente no se comparan con la gloria que ha de manifestarse en nosotros."
La palabra "considero" es clave. Pablo no nos llama a sentir diferente, sino a pensar diferente. Nos invita a reorientar nuestra perspectiva y a situar nuestras circunstancias en un marco más amplio. Cuando el dolor está demasiado cerca, puede ocultar todo lo demás, incluso la presencia de un Dios fiel. que sigue siendo soberano sobre lo que hoy nos abruma.
Pablo amplía aún más la visión al afirmar que toda la creación gime bajo el peso de un mundo quebrantado. Esto significa que tu lucha no es una señal de fracaso personal ni de una fe débil, sino la realidad de vivir en una historia que aún no ha alcanzado su plenitud. Esta es la perspectiva que necesitamos recuperar.
" Pues no tengo dudas de que las aflicciones del tiempo presente en nada se comparan con la gloria venidera que habrá de revelarse en nosotros." (Romanos 8:18).
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