Alimentando nuestra insatisfacción

  Si un carro pudiera sentir insatisfacción, ¿cómo lo resolvería? La pregunta puede parecer extraña, pero considerémosla por un momento. Piensa en tu auto favorito. ¿Qué necesita para funcionar correctamente? Probablemente dos cosas esenciales: combustible y un conductor.

  Un carro sin conductor está desorientado, sin un destino claro y sin combustible; está paralizado, incapaz de moverse hacia cualquier dirección. Sin ambos, no puede cumplir con el propósito para el que fue diseñado.

 Ahora pensemos en nosotros. ¿Qué es lo que realmente anhelamos cuando sentimos insatisfacción? Al igual que un auto, necesitamos algo que nos impulse y algo que nos guíe. Todos tenemos muchos deseos, pero a veces llenamos nuestra mente y corazón con cosas que no nos conducen hacia nuestro verdadero destino. Como un carro sin conductor o sin combustible, nos encontramos desorientados o paralizados, sin avanzar hacia lo que realmente importa. 

 ¿Cómo saber entonces cuáles de nuestros deseos son verdaderamente importantes? ¿A cuál de esas insatisfacciones deberíamos prestar atención?

 
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." (Mateo 5:6).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cortando el pábilo

Ismael e Isaac

Jesús, el Hijo de Dios