Avivando el fuego con gratitud

  La insatisfacción puede aparecer en nuestra vida repentinamente y apoderarse de nosotros, ardiendo como un fuego intenso en el corazón. Es inevitable no sentirnos de esta manera tarde o temprano. Pero entonces, ¿qué podemos hacer para lidiar con ese sentimiento de insatisfacción? Permíteme sugerirte algo en lo que tal vez no habías pensado: practica la gratitud.

 Esto podría sonar como si estuviéramos apagando ese fuego con agua fría. Pero, ¿y si la gratitud, en lugar de extinguirlo, lo avivara como un soplete?

 ¿Cómo puede ser esto posible? Practicar la gratitud cada día nos ayuda a ver con claridad qué es lo que realmente nos proporciona alegría.

 De niños, nos enseñan que, en caso de incendio, no debemos abrir una puerta sin antes comprobar si está caliente. Si lo está, es mejor no abrirla. Pues bien, la gratitud es como tocar esas puertas en nuestro corazón, notando cuáles están frías y cuáles arden con calor. Pero, a diferencia de un incendio, aquí buscamos las que se sienten más cálidas, las que están cada vez más ardientes.

 " Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con aquellos que con un corazón limpio invocan al Señor." (2 Timoteo 2:22).

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