Cuando Jesús se acerca al que ya no puede más
El pasaje de hoy nos presenta la tercera señal del Evangelio de Juan. Cerca del estanque de Betesda se encontraba un hombre que había vivido enfermo durante treinta y ocho años. Durante décadas había esperado una oportunidad de ser sanado, pero su condición le impedía alcanzar aquello que tanto anhelaba. Sin fuerzas, sin recursos y sin nadie que pudiera ayudarlo, parecía haber llegado al final de toda esperanza.
Entonces Jesús se acercó a él.
Es interesante notar que, entre una multitud de personas enfermas, Jesús fue dierctamente hacia aquel hombre. No esperó que él lograra acercarse. No le pidió que demostrara su capacidad. Tampoco ignoró su sufrimiento. Jesús tomó la iniciativa y entró en la historia de alguien que ya no tenía fuerzas para cambiar su propia situación.
Después de escuchar su respuesta, le dijo: "Levántate, recoge tu camilla y anda." Y en ese mismo instante, aquel hombre fue completamente sanado.
Este milagro nos recuerda una verdad profundamente consoladora: la gracia de Dios siempre toma la iniciativa, Cuando pensamos que debemos llegar a él por nuestras propias fuerzas, el evangelio nos muestra que es Cristo quien se acerca primero a nosotros.
" Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y vete." (Juan 5:8).
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