Dios quiere que seas feliz
Muchos de nosotros llevamos oculto en el corazón: "Dios no quiere que seas feliz." Al leer el versículo 5 del pasaje de hoy, podríamos pensar que nuestras sospechas se confiman cuando leemos: " Conténtense con lo que tienen."
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿desear más es incorrecto? ¿Acaso sentirse insatisfecho es malo?
Curiosamente, Eva experimentó ese mismo temor en el Jardín del Edén. Creyó que Dios la estaba privando del árbol del conocimiento y quizás se preguntó: "¿De verdad Dios me ama?". Esa duda no salió sola; fue sembrada por la serpiente, quien le insinuó: "Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol se les abrirán los ojos y serán como Dios."
Al igual que Eva, nosotros también enfrentamos ese temor que nace de una mentira. Nos asalta la duda: ¿Dios me ama y proveerá todo lo que necesito? ¿Puedo confiar plenamente en que él cuidará de mí?
Aunque Hebreos no habla sobre el árbol del conocimiento, sí nos dice que la tentación del dinero nos desafía. En medio de nuestra insatisfacción, nos preguntamos si el dinero podría suplir nuestras necesidades mejor que Dios y amarnos mejor que él. Es fácil creer en la creencia de que tener más nos dará mayor seguridad y felicidad. Y aunque el dinero nos permite comprar muchas cosas, la pregunta clave es : ¿realmente nos permite comprar lo que necesitamos? ¿Sabemos con certeza lo que es mejor para nosotros y qué más nos conviene?
" Vivan sin ambicionar el dinero. Más bien, confórmense con lo que ahora tienen, porque Dios ha dicho: No te desampararé, ni te abandonaré. Así que podemos decir con toda confianza: El Señor es quien me ayuda; no temeré lo que pueda hacerme el hombre." (Hebreos 13:5-6).
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