Su palabra es fuego ardiente

   "No puedo conseguir satisfacción", o como Mick Jagger lo diría: "I can,t get no satisfaction", una famosa canción de los Rolling Stones que resuena hasta ahora, porque todos, de alguna forma, conocemos ese sentimiento. Incluso el profeta Jeremías lo entendía, pero lo expresó de manera más poética cuando escribió: "Su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más." 

 Todos, sin excepción, hemos tenido la sensación de que nos falta algo, como si hubiera un vacío que no podemos llenar en nuestra vida. Sin embargo, la Biblia nos anima a buscar contentamiento y aceptar nuestras circunstancias, al mismo tiempo nos recuerda que en ocasiones es inevitable sentir insatisfacción, pues esta forma parte de nuestra experiencia. Por ello, esta semana quiero invitarte a reflexionar en esta insatisfacción, no en la que canta los Rolling Stones, sino en aquel sentimiento que llevamos dentro, pues incluso a través de ella, Dios desea mostrarse a nosotros.

 En el jardín del Edén, Adán y Eva también sintieron esa sensación. La Biblia nos dice que Eva vio el fruto del árbol, lo encontró bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría. A veces, ese mismo descontento arde en nuestro interior, como le sucedió a Jeremías. Otras veces, duele, como cuando el apóstol Pablo escribió: "Nuevamente siento dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes."

  " Tú, Señor, , me sedujiste y yo me dejé seducir. Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. Todos los días se me ofende; todo el mundo se burla de mí. Cada vez que hablo, levantó la voz y gritó: ¡Violencia! ¡Destrucción! No hay día, Señor, en que tu palabra no sea para mí motivo de afrenta y de escarnio. Me había propuesto no pensar en ti, ni hablar más en tu nombre, ¡pero en mi corazón se prendía un fuego ardiente que me calaba hasta los huesos! Traté de soportarlo, pero no pude." (Jeremías 20:7-9).

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