Trabajando para la eternidad
La parábola del administrador astuto puede parecer incómoda al principio. Jesús cuenta la historia de un hombre acusado de malgastar los bienes de su señor. Cuando descubre que perderá su puesto, reacciona con rapidez para asegurar su futuro. Y aunque sus acciones no se presentan como un modelo de integridad, Jesús sí destaca algo importante; su capacidad para actuar con urgencia al comprender la gravedad de su situación.
Ese es el centro de la enseñanza.
Aquel hombre entendió que no podía seguir viviendo como si nada estuviera pasando. Sabía que debía tomar decisiones mientras aún tenía tiempo. Y justamente ahí Jesús dirige nuestra atención hacia la vida espiritual.
Con frecuencia, las personas viven distraídas, ocupadas únicamente en resolver lo inmediato, ganar más, producir más o sostener rutinas que consumen lentamente el corazón. Se piensa que siempre habrá otro momento para buscar más a Dios, para ordenar prioridades, para sanar relaciones o para vivir con mayor profundidad espiritual. Pero el tiempo avanza más rápido de lo que imaginamos.
Jesús nos recuerda que la vida no se trata sólo de administrar asuntos temporales, sino de aprender a vivir con una perspectiva eterna.
" Y el amo elogió al mal mayordomo por haber actuado con tanta sagacidad, pues en el trato con sus semejantes los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz. " (Lucas 16:8).
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