Deja que Dios transforme tus pensamientos

  Con frecuencia, resulta díficil aceptar que una persona realmente puede cambiar. Vivimos en una cultura donde los juicios suelen ser rápidos y donde muchas veces las personas quedan marcadas por su pasado.

 Sin embargo, la Escritura muestra constantemente que Dios tiene el poder de transformar vidas.

 En el pasaje de hoy, la atención suele centrarse en la conversión de Saulo. Y no es para menos. Su encuentro con Jesús cambió por completo el rumbo de su vida. Pero junto a esa historia también aparece la experiencia de Ananías, un discípulo común que tuvo que aprender a confiar en lo que Dios estaba haciendo.

  Cuando el Señor le pidió que fuera a buscar a Saulo, Ananías reaccionó con temor. Había oído hablar de todo el daño que aquel hombre había causado a los creyentes en Jerusalén. Desde una perspectiva humana, sus dudas eran completamente razonables.

   Saulo representaba peligro, dolor y persecución.

 Pero Dios respondió mostrándole que estaba obrando de una manera nueva. Le explicó que Saulo ahora tenía un propósito diferente y que sería usado para anunciar el nombre de Jesús a muchas personas.

 " Y el Señor le dijo: Ve allá, porque él es para mí un instrumente escogido. Él va a llevar mi nombre a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le voy a mostrar todo lo que tiene que sufrir por causa de mi nombre." (Hechos 9:15-16).

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