Deseando las cosas equivocadas

   Imagina que llegas a casa con muchísima hambre. Sobre la mesa ves un plato que parece delicioso. Lo pruebas... y descubres que es de plástico.

  Sé que suena absurdo, pero ahora imagina que, aun así, sigues comiéndolo hasta olvidar el sabor de la comida verdadera.

  Eso es exactamente lo que describe Isaías.

 Con amor, Dios le pregunta a su pueblo:

 "¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface?"

 Es la pregunta de un Padre que ve a sus hijos buscando vida donde nunca podrán encontrarla.

 Y, si somos honestos, también es una pregunta para nosotros.

 Vivimos rodeados de cosas que prometen llenarnos: entretenimiento, reconocimiento, redes sociales o distracciones que mantienen nuestra mente ocupada. Nos ofrecen una satisfacción momentánea, pero el vacío siempre regresa.

  " Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas, y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero. ¿Por qué gastan su dinero en lo que no alimenta, y su sueldo en lo que no sacia? Escúchenme bien, y coman en lo que es bueno; deléitense con la buena comida." (Isaías 55:1-2). 

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