El costo oculto

   Ayer descubrimos que la distracción moldea nuestro corazón. Hoy veremos otra verdad igual de importante: la distracción siempre tiene un costo.

 El problema es que casi nunca lo vemos.

 Cuando una distracción ocupa nuestra atención, no solo perdemos unos minutos. También dejamos de invertir ese tiempo en algo que realmente podía transformar nuestra vida.

 Cada vez que decimos "sí" a una cosa, también decimos "no" a otra cosa.

 Quizá sea una oración que dejamos para más tarde.

 Un momento de calidad con nuestra familia.

Un acto de obediencia o simplemente un instante de silencio en el que Dios quería hablar a nuestro corazón.

 Eso fue lo que comprendió Nehemías.

 Mientras reconstruía las murallas de Jerusalén. sus enemigos intentaron apartarlo de la obra que Dios le había confiado. Una y otra vez lo llamaron para que abandonara su misión.

  "me mandaron un mensaje que decía: Queremos reunirnos contigo en alguna de las aldeas del campo de Onó. En realidad, lo que ellos querían era hacerme daño, así que mandé a decirles: No me es posible ir, porque estoy en medio de una gran obra. Si fuera yo a reunirme con ustedes, el trabajo se detendría." (Nehemías 6:3-4).

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