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Demos gracias a Dios por el don del compañerismo y la comunidad

  Uno de los mayores problemas de la sociedad actual es la soledad. Frente a este panorama tan desolador, muchas empresas han comenzado a utilizar términos como "familia" o "comunidad" para describir su relación con los empleados. Sin embargo, cuando esas relaciones laborales se fundamentan únicamente en la productividad o en los contratos firmados, lo que se construye es cualquier cosa menos una comunidad genuina.   A lo largo de la Biblia, se relata el origen de la familia y nuestra capacidad innata de relacionarnos con los demás. La Escritura nos enseña que fuimos creados a imagen de un Dios relacional, lo que significa que estamos diseñados para vivir en una comunidad auténtica y genuina.  Entonces para compartir lo que Dios nos da, debemos vivir en comunidad y así reflejar el amor de Dios para con otros.  "Tengámonos en cuenta unos a otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino...

Demos gracias a Dios por su amor ilimitado

   Al pensar en la gratitud, suele venir a nuestra mente la familia, los amigos, el trabajo, la salud, las posesiones y hasta la mascota que tenemos. Sin embargo, existe una bendición que supera a todas ellas: el amor de Dios.   El pasaje de hoy nos revela una verdad maravillosa: "Dios es amor." Pero el amor no es sólo una cualidad de Dios, sino su propia esencia. Él es el amor mismo. Esto significa que su amor es constante; no nos ama por un tiempo para luego olvidarse de nosotros, ni nos impone condiciones o espera que lo amemos primero para poder amarnos. Al contrario, su amor es perfecto, inmutable y más grande de lo que podemos imaginar. Y lo más hermoso es que no es algo que debamos ganar con nuestras acciones, sino un regalo que Dios nos ofrece libre y gratuitamente.   " Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. " (1 Juan 4:16).

Demos gracias a Dios por la salvación

  Si alguna vez viste una película de zombies estarás de acuerdo conmigo en que todos tienen una peculiaridad: los personajes vagan sin rumbo entre la vida y la muerte. Ahora, te sorprendería saber que la Escritura también nos presenta una transición de la muerte a la vida que experimentamos como creyentes.   En el capítulo 2 de Efesios, Pablo dice que "estábamos muertos" y que " Dios nos dio vida." Este es el acto más importante en la historia de la humanidad: nuestra salvación por medio del sacrificio de Jesús. Este es el mensaje central de la Biblia y nuestra mayor esperanza. ¿Te das cuenta de la magnitud de esta verdad? Aunque físicamente estábamos vivos, el pecado nos había separado de Dios, dejándonos espiritualmente muertos. Sin embargo, Dios no se olvidó de su creación. Él tomó la iniciativa, nos amó primero y nos salvó de nuestra propia condición pecaminosa. Esto es amor y sólo viene de Dios, no de nosotros mismos.  " Pero Dios, cuya misericordia es ab...

Demos gracias a Dios por su creación

   ¿Alguna vez has visto una pelívula en tercera dimensión? Si lo has hecho, recordarás que antes de entrar a la sala del cine, te entregan unas gafas especiales para disfrutarla tal como fue diseñada. Sin esas gafas, la imagen se ve borrosa e incompleta, pero al ponértelas, todo cobra actitud y profundidad. Aunque lo que ocurre en la pantalla no cambia, la forma en la que expermientas es totalmente distinta. Todo depende de los lentes con los que la observes.  Algo muy parecido sucede cuando adoptamos una actitud de gratitud. Cuando vemos lo que Dios ha hecho por nosotros, debemos adoptar una actitud de gratitud por quién es Él. Al observar su creación nos asombramos y deberíamos hacer eso todos los días, ya que Dios cuida de su creación y con más razón se ocupará de nosotros.  "¡ Tus obras, Señor, son innumerables! ¡Todas las hiciste con gran sabiduría! ¡ La tierra está llena de tus criaturas!" (Salmo 104:24).

Demos gracias a Dios por su provisión

    Nuestra vida puede ser acelerada y llena de compromisos que es fácil olvidar el origen de lo que tenemos. Nos acostumbramos a dar por sentado lo bueno que ocurre, sin detenernos a disfrutarlo. Sin embargo, cuando dedicamos tiempo para reflexionar sobre nuestras bendiciones y agradecer a Dios por ellas, algo cambia en  nuestra mente y corazón. Esta transformación nos permite ver cualquier situación, incluso las más díficiles, como una oportunidad para mostrar gratitud a Dios.  No sé como te encuentras hoy. Lo que es cierto que es un buen día para mostrar esa gratitud al Señor y demostrar lo que Él es para compartir con otros. Así de sencillo. No tienes que sentir la gratitud, sino que es algo voluntario en nuestras vidas.   " Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quien da con alegría. " (2 Corintios 9:7).

Una vida compasiva

  Todos sabemos que la vida de un creyente no siempre es fácil. A pesar de que la paz de Dios reconforta nuestro corazón y nos levanta en medio de la tormenta, es verdad que una vida espiritual saludable requiere que nos mantengamos en la presencia de Dios constantemente. Seguir a Jesús no es obedecerlo simplemente porque sí, también implica permitir que nuestra relación con él transforme cada aspecto de nuestra vida diaria.   Quienes hemos tenido un encuentro real con Jesús entendemos que nunca estaremos solos, el Señor nos acompaña, nos fortalece y da sentido a nuestra existencia por medio de su gracia.  Es por eso que a lo largo de esta semana hemos explorado algunas virtudes esenciales que debemos practicar como creyentes y su importancia en cada aspecto de nuestra vida.  Durante los últimos días hemos aprendido cómo integrar la oración, la santidad, la Palabra de Dios y al Espíritu Santo en nuestro día a día, por tanto, hoy profundizamos en cómo podemos reflejar...

Una vida impulsada por el Espíritu

  En días anteriores estudiamos tres virtudes importantes en la vida de los creyentes, que el autor Richard Foster describe como ríos o corrientes de agua que fortalecen nuestra vida espiritual. Como recordarán, comenzamos con la oración, después hablamos de la santidad y ayer, reflexionamos sobre el impacto de la Escritura en nuestra vida. Hoy, exploraremos la importancia del Espíritu Santo como parte esencial de nuestra vida espiritual.  En el pasaje de hoy, Pablo nos exhorta a vivir en el Espíritu, pero ¿cómo es posible vivir así? No es en nuestras propias fuerzas, sino a través del poder del Espíritu podemos vencer nuestros deseos carnales. Sólo así seremos victoriosos. "Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y éstos se oponen entre sí para que ustedes no hagan lo que quisieran hacer." (Gálatas 5:16-17).