Creando lazos saludables

   Como seguidores de Jesús, estamos llamados a amar. Sin embargo, a menudo confundimos esto con hacer ¡todo para todos!, lo que nos deja agotados y abrumados. ¿Te suena familiar?

 La realidad es que amar bien no significa que siempre tengamos que decir "sí". Para amar como Jesús lo hace necesitamos aprender a establecer límites saludables.

El psicólogo Henry Cloud, en su reconocido libro sobre límites, describe éstos no como muros que bloquean a las personas, sino como portones, fuertes para proteger lo que es valioso, pero flexibles para permitir la entrada de lo bueno. Cuando se establecen correctamente, los límites crean un espacio seguro donde el amor puede florecer y las relaciones pueden crecer con autenticidad.

 El pasaje de hoy nos ofrece una enseñanza invaluable sobre el equilibrio en nuestras relaciones. Por un lado, estamos llamados a compartir las cargas de los demás, brindado apoyo a quienes enfrentan pesos demasiado grandes para llevar solos. Pero, por otro lado, también se nos recuerda la importancia de asumir nuestra propia carga: esas responsabilidades y tareas diarias que son exclusivamente nuestras.

 " Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes, que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también seas tentado. Sobrelleven las cargas los unos de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. Porque el que cree ser algo, y no es nada, a sí mismo se engaña." (Gálatas 6:1-3).

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