Jehová Nissi, el Señor es mi estandarte

  Aunque las batallas que hoy enfrentamos no son como las de los tiempos bíblicos, contra naciones y ejércitos hostiles, la realidad es que todos los días enfrentamos conflictos. La Escritura nos revela que "nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales." Es decir, nos encontramos frente a un campo de batalla constante, una guerra espiritual que, a menudo, tiene repercusiones tangibles en nuestra vida cotidiana.

  El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento se vio envuelto en diversos conflictos armados, luchando contra pequeñas naciones y grandes imperios. Sin embargo, un rasgo común de todas esas batallas es que Dios permanecía siempre junto a su pueblo.

 La Biblia relata momentos en que las probabilidades de victoria para el pueblo de Dios parecían nulas, pero en esas circunstancias, pero la intervención divina se manifestaba poderosamente, asegurándoles triunfos inesperados. Esto es algo que nos debería llenar de gozo y fortaleza, ya que significa que el Señor pelea nuestras batallas.

  " Luego Moisés levantó un altar y le puso por nombre Adonay Nisi" (Éxodo 17:15).

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