Jehová Rafa, el Dios que sana
Todos los días nos encontramos con noticias de familiares, vecinos o amigos que se enfrentan a algún tipo de enfermedad, desde la más grave hasta la más simple. Las enfermedades son una realidad innegable y representan la principal causa de muerte en el mundo. Aunque la Organización Mundial de la Salud es incapaz de determinar el número exacto de enfermedades que existen, es indiscutible que son miles, y según afirman, siguen creciendo cada día.
Además de escuchar acerca de las enfermedades de otras personas, todos en algún momento hemos atravesado por una de ellas. Hemos pasado tiempo en hospitales, sometiéndonos a pruebas, consultas o buscando asistencia médica. Como creyentes, contamos con el privilegio no solo de recurrir a profesionales de la salud, sino también de clamar por la intervención divina ante la enfermedad.
El pasaje de hoy nos transporta a la travesía del pueblo de Israel por el desierto. Después de tres días de caminata, se enfrentaron a la escasez de agua. Al llegar a una zona conocida como Mara, hallaron agua, aunque era amarga e inapropiada para el consumo humano. No obstante, Dios obró un asombroso milagro purificando el agua y satisfaciendo así la sed del pueblo.
" Les dijo: Si escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto delante de sus ojos, y prestas oído a sus mandamientos y cumples todos sus estatutos, jamás te enviaré ninguna de las enfermedades que les envié a los egipcios. Yo soy el Señor, tu sanador." (Éxodo 15:26).
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