¿Quién pelea por ti?
Seguir a Jesús no siempre hace el camino más fácil.
A veces ocurre todo lo contrario. Decides obedecer, permanecer firme y honrar a Dios, pero las pruebas llegan con más fuerza de la que imaginabas. Entonces surge una pregunta que muchos creyentes hacen en silencio: "Señor, si estoy caminando contigo, ¿por qué duele tanto?"
Job conocía esa lucha. Lo perdió casi todo: sus bienes, sus hijos y su salud. Sin embargo, lo más desconcertante era que no estaba sufriendo por haberse apartado de Dios. Estaba sufriendo mientras permanecía fiel a él.
Esa es una de las verdades más difíciles de aceptar: la fidelidad no nos libra del sufrimiento.
Pero sí nos asegura que nunca lo atravesaremos solos.
En medio de su dolor, Job hizo preguntas que ninguno de nosotros se atrevería a formular. Lloró, luchó y derramó su corazón delante de Dios. Sin embargo, cuando todo parecía derrumbarse, pronunció las declaraciones de fe más extraordinarias de toda la Escritura:
"Yo sé que mi Redentor vive."
"Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará del polvo. También sé que que he de contemplar a Dios, aún cuando el sepulcro destruya mi cuerpo. Yo mismo seré quién lo vea, y lo veré con mis propios ojos, aún cuando por dentro estoy desfalleciendo." (Job 19:25-27).
Comentarios
Publicar un comentario