Superando la injusticia

   Pocas cosas duelen tanto como ser juzgado emocionalmente.

 No solo cargas con el peso de lo que estás viviendo, sino también con el de quienes creen saber por qué te sucede. Sin conocer tu historia, sacan conclusiones, cuestionen tu fe o asumen que, de alguna manera, tú tienes la culpa.

 Eso fue exactamente lo que vivió Job.

 Sus amigos llegaron con la intención de consolarlo, pero terminaron convirtiéndose en sus acusadores. Estaban convencidos de que un sufrimiento tan grande solo podía deberse a un pecado oculto. Miraron sus heridas, pero nunca miraron su corazón.

 Qué fácil es hacer lo mismo.

Vemos el dolor de alguien y creemos entender toda su historia. Pero solo Dios conoce las batallas que una persona libra en secreto.

 El apóstol Pedro escribió: 

 " Si por hacer el bien sufren y lo soportan, eso merece aprobación delante de Dios" (1 Pedro 2:20).

" Después de que Job rogó por sus amigos, el Señor sanó también la aflicción de Job y aumentó al doble todo lo que Job había tenido." (Job 42:10).

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