Superando la soledad
La soledad más profunda no siempre se siente cuando estemos físicamente solos.
A veces estamos rodeados de personas y, aun así, llevamos la dolorosa sensación de que nadie comprende realmente lo que sucede en nuestro corazón. Hay heridas que no saben explicarse con palabras y hay silencios que pesan más que cualquier conversación.
Job conoció esa clase de soledad.
No solo perdió sus bienes, sino también su salud. Poco a poco también sintió que las personas que habían caminado junto a él comenzaban a alejarse. Sus amigos dejaron de consolarlo para juzgarlo. Incluso quienes más lo amaban parecían incapaces de comprender su sufrimiento.
Pero había una ausencia que le dolía aún más.
Sentía que Dios guardaba silencio.
Y quizá esa también sea tu lucha hoy. No es que hayas dejado de orar. Es que pareciera que el cielo permanece en silencio. Lees la Biblia, buscas a Dios y esperas una respuesta que no llega. Entonces el corazón comienza a preguntarse si Dios sigue cerca.
" Hasta a mis hermanos los ha alejado de mí; mis amigos se ven y se alejan, como de un extraño." (Job 19:13).
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