Cuando Jesús ve tu dolor

   Hay momentos en los que no necesitamos que alguien tenga todas las respuestas; necesitamos saber que alguien realmente ve lo que estamos viviendo. Porque una de las cosas más difíciles del dolor es sentir que tenemos que llevarlo por nuestra cuenta. Podemos estar rodeados de personas y aun así, preguntarnos si alguien alcanza a comprender el peso que llevamos por dentro.

 El pasaje de hoy nos muestra algo precioso acerca del corazón de Jesús: Él presta atención.

 Los discípulos acababan de regresar de una intensa jornada. Habían enseñado, servido y atendido a tantas personas que ni siquiera habían tenido tiempo de comer. Jesús pudo haber visto solamente todo lo que habían logrado. Pero también vio cuánto les había costado.

"Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco," les dijo.

Hay mucha ternura en esas palabras. Jesús conocía la misión que les había encomendado, pero también sus límites. Su cansancio no era algo que debieran ocultar. Para Jesús, ellos también necesitaban ser cuidados.

 Entonces se fueron a la barca a un lugar apartado. Pero muchas personas los reconocieron, corrieron por tierra y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús desembarcó, vio más de lo que se veía a simple vista. Marcos dice que "tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor."

 " Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque parecían ovejas sin pastor, y comenzó entonces a enseñarles muchas cosas." (Marcos 6:34).

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