Integridad en cualquier circunstancia
Vivimos en un mundo donde, muchas veces, hacer lo incorrecto parece ser el camino más fácil. Una pequeña mentira, una promesa que no cumplimos o una decisión poco honesta pueden justificarse con frases como: "No es para tanto" o "todo el mundo lo hace." Pero la integridad se pone a prueba precisamente en estos momentos.
En el pasaje de hoy, los fariseos intentaron atrapar a Jesús con una pregunta cuidadosamente preparada. Querían saber si era correcto pagar impuestos al césar. Si Jesús decía que sí, podía perder el apoyo del pueblo. Si decía que no, podían acusarlo ante las autoridades romanas.
Obviamente, los fariseos no buscaban la verdad; buscaban una manera de hacerlo caer. Pero Jesús no permitió que la presión decidiera por él.
"Den al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios" , respondió.
Su respuesta reveló una sabiduría extraordinaria, pero también algo mucho más profundo acerca de su corazón: Jesús estaba completamente comprometido con la verdad. No necesitaba decir lo que otros querían escuchar para protegerse ni cambiar sus convicciones para evitar problemas.
"Entonces él les preguntó: ¿De quién es esta imagen, y esta inscripción? Le respondieron: Del César. Y él les dijo: Pues bien, del al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios." (Mateo 22:20-21).
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