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Dios, la fuente de la vida

    La historia cristiana es ésta: Cuando nosotros elegimos apartarnos de Dios, descubrimos que no hay camino en nosotros de regreso a casa. No poseíamos el poder de salvarnos; únicamente Dios era capaz de ayudarnos. Pero Él no consiguió redimirnos desde Su trono celestial, porque el problema estaba aquí en la tierra; por eso él tuvo que suplir la necesidad donde se encontraba- dentro de nosotros. Así que la Encarnación y la Cruz fueron imprescindibles. El Omnipotente debió hacerse humano para triunfar sobre la separación y la muerte que radicaba en nosotros. El personaje de este drama no es el Hijo, sino el Padre, de quien vino el Hijo. El Progenitor envió al Únigenito para que se convertirtiera uno de nosotros, Emanuel. Nuestra destrucción eterna se venció cuando él tomó en sí mismo nuestra maldad con sus consecuencias mortales. El Padre, quien es la fuente de toda vida, la devolvió al Hijo en la Resurrección. Nunca olvidemos el costo enorme del pecado; causa el aniquilamien...

Llamando a los discípulos

  En esta ocasión quiero hablar acerca de cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos y esto fue al comienzo de su ministerio. Vemos que varios de los discípulos llegaron a Jesús por el testimonio de una tercera persona, sólo Felipe fue llamado directamente por Jesús. Esto es un modelo que seguir en cuanto a la evangelización y esto implica compartir de Cristo a nuestros familiares y amigos. Andrés y otro apóstol que no se menciona (probablemente Juan) fue llevados por Juan el Bautista a Jesús, Andrés llevó a su hermano Simón a Jesús y Felipe llevó a su amigo Natanael a Jesús. Entonces, debemos compartir el evangelio con los que están cerca de nosotros y así ellos puedan tener un encuentro con Jesús. Para alcanzar a la gente para el reino de los cielos, debemos estar listos para proclamar el Evangelio y ver las necesidades de hombres y mujeres que necesitan escuchar ese mensaje. " Y Felipe halló a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, y tam...

Agua de vida

  En esta ocasión quisiera hablar de la historia de cuando Jesús encontró a la mujer samaritana y cómo este encuentro impactó a la vida de esta mujer. En una sociedad donde no se valoraban a las mujeres y donde los judíos no se llevaban con los samaritanos, Jesús se acercó a esta mujer y vio su condición para mostrarle algo mejor de lo que estaba viviendo. Él se mostró cansado y le pidió agua para beber con el objetivo de mostrarle algo mejor a esta mujer que se encontraba necesitada y eso fue el agua de vida eterna que le ofreció Jesús y nos lo quiere ofrecer a nosotros también hoy. A veces ponemos obstáculos para recibir el agua de vida que Jeśus nos da, pero debemos ser vulnerables para recibir todo lo que Jesús quiere. Así lo hizo esta mujer y Jesús sacó al descubierto sus pecados para así darse a conocer a ella. Finalmente, Jesús le reveló su identidad del Mesías a esta mujer samaritana algo que no hubiera hecho con los fariseos ya que esto le crearía problemas. Entonces debem...

"Sed imitadores de Dios"

  A veces como cristianos nos preguntamos qué significa ser imitadores de Dios, ya que en el pasaje de hoy Pablo les escribe a los efesios en el capítulo 5, versículo 1: "Sed imitadores de Dios, como hijos amados." A veces pensamos si podemos ser como Dios en cuanto a sus atributos, pero eso es imposible ya que sólo Dios es Omnipotente, y el ser humano por más que intente ser omnipotente, termina siendo un necio. A veces nos preguntamos si debemos ser como Dios también en el sentido de ser omniscientes, pero sólo Dios es Ominisciente, ya que él sabe y conoce todas las cosas. En cambio, nosotros somos limitados en nuestro conocimiento, ya que por más que estudiemos más cosas, seguimos aprendiendo y no lo sabemos todo. También hemos pensado si necesitamos ser omnipresentes, pero somos limitados por el tiempo y el espacio.     A lo que se refiere Pablo es ser imitadores de Dios en cuanto a su estilo de vida, no en cuanto a sus atributos. Jesús es nuestro mayor ejemplo e...

En la prosperidad y en la adversidad

       Jesús murió para eliminar la distancia que prevalecía entre Yahweh y el individuo; sufrió para quitar la hostilidad que tiene nuestra relación con él y  para borrar las barreras que nos separan. La circunsición fue el distintivo del pueblo de Dios en el viejo pacto; fue una señal de familiaridad. En el lugar más secreto del cuerpo masculino, Dios puso su propia marca. Pero ese signo corporal fue solamente un símbolo de lo que el Señor quería hacer en el corazón humano (véase Deuteronomio 30:6). ¿Sabes que Dios también puede circuncidar nuestro corazón testarudo hasta el punto de la intimidad más profunda? Es capaz de efectuar una cirugía divina para que lo alcancemos a amar con todas nuestras entrañas y todo nuestro espíritu. Según Moisés, hasta que permitamos que él realice esa operación, nunca experimentaremos la verdadera vida. La culminación de la fe cristiana es cuando dejamos que él transforme nuestro ser interior para que él mismo llegue a ser el d...

Una realización falsa y pasajera

    Una de las características de los seres humanos es que nunca hallamos nuestra realización en nosotros mismos. Debemos mirar más allá de nosotros para conocer la satisfacción genuina. Como personas necesitamos disfrutar de propósito y significado; anhelamos poseer algo de lo cual podamos jactarnos, un elemento que nos brinde confianza, auto-estima y gozo. Pero el efecto del pecado en nuestra existencia es tal que tendemos naturalmente a esculcar este contentamiento en sitios equivocados. Buscamos algo en vez de buscar a Alguien. Nuestra verdadera compensación, la auténtica dicha, se encuentra únicamente en Dios.  Mientras rastreamos el placer, también ansiamos la seguridad y la perseguimos en las criaturas, las instituciones y las pertenencias. Otra vez, nuestra maldad nos hace ciegos y nos engaña. Todas las cosas son abrigos temporales, excepto Cristo. David lo descubrió y declaró: "Dios es nuestro amparo y fortaleza" (Salmo 46:1). Es el resguardo al que todos precisa...

Un corazón agradecido

    La clave para la existencia de Daniel fue: Adondequiera que se moviera, el Señor lo acompañaba.            Los que odiaban a Daniel decretaron que nadie orara a ninguna deidad por 30 días. Después de oír el edicto, Daniel volvió a su casa y abrió su ventana hacia Jerusalén. Me encanta el que se orientara hacia la ciudad santa. Ninguna magia radicaba en esa dirección, pero Jerusalén simbolizaba el lugar donde Yahwéh había morado. Daniel invocaba así tres veces al día; no creo que esas plegarias fueran algo rutinario. Su ser interior encerraba tanta hambre que sentía la necesidad de conectarse regularmente con la fuente de su guía, seguridad y gozo. Cuando habló con Dios en esa posición, arrodillado con su rostro hacia Jerusalén, sabía que la consecuencia potencial era morir en el foso de los leones ; sin embargo, su oración fue de gratitud.  Siempre es más fácil percibir la presencia del Señor cuando uno posee un corazón agradecido. A vece...