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La prioridad correcta permanece para siempre

     Imagina la siguiente escena: estás de pie frente a dos enormes cofres de madera adornados con detalles dorados. Sabes que en su interior hay invaluables riquezas aguardando a ser halladas. Sin embargo, ambos tienen une etiqueta diferente en el frente. Uno de ellos dice: "Tesoros en la tierra" y el otro: "Tesoros del cielo."    Hemos tenido 2 opciones para caminar en esta vida. Jesús nos invita a tener tesoros en el cielo ya que así obtendremos ganancias eternas y una recompensa grande por toda la eternidad. Así que nuestras prioridades deben estar en el reino de los cielos y no en esta tierra, ya que lo que el mundo ofrece es temporal, pero lo eterno dura para siempre. Sigamos adelante invirtiendo en lo eterno.  "No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan." (Mateo 6:19).

Su presencia es la prioridad principal

    ¡ Qué escena nos muestra el pasaje de hoy! María, por un lado, interrumpió sus actividades y se sentó a los pies del Señor para escucharlo, mientras que Marta, yendo de un lado a otro se afanaba por terminar las labores del día.  Pero este hecho es una situación bastante común con la que podemos relacionarnos fácilmente y es eso lo que lo hace tan profunda. Seguramente hemos experimentado la frustración de Marta cuando en momentos de estrés y ansiedad por concluir nuestro trabajo, alguien cerca permanece sentado y sin colaborar.   Sin embargo, a pesar de la preocupación de Marta por tener todo listo, no es ella quién recibe la aprobación de Jesús, sino María. Pero, ¿por qué el Señor no la exhorto por no ayudar a su hermana?¿Acaso Jesús está en contra de que sirvamos a los demás? Pareciera que Marta hizo algo mal, intentándolo hacer todo bien , ¿no es así?   Así que es necesario estar en comunión con Jesús para disfrutar de Su presencia y evitar que los ...

El precio de la prioridad correcta

     Ayer estudiamos sobre la exhortación de Jesús que le hizo a un joven rico de seguirlo a Él y vender todas sus posesiones. La conclusión fue un poco desalentadora, pues el hombre se fue triste al saber que tenía que desprenderse de sus bienes para participar plenamente en la misión del Señor.   Sin embargo, hoy aprendemos el caso contrario, en el que a diferencia de aquel hombre, los discípulos de Jesús lo dejaron todo para seguirlo. Pedro reflexiona en este hecho, y recuerda el alto costo de apartarse de su pasado para obedecer la voluntad de su Maestro.  Generalmente, cuando leemos sobre los discípulos, nos enfocamos en los hechos importantes que presenciaron al acompañar a Jesús en su misión, pero pocas veces nos detenemos para pensar en lo que significó para ellos dejar su vida y a las personas que conocían, para embarcarse de lleno en una misión cuyo resultado final desconocían.   Tal vez no somos llamados para dejar todo de esta manera para seguir...

El precio de elegir bien nuestras prioridades

     Un hombre rico se acerca a Jesús con una pregunta genuina que inquieta su corazón: ¿qué se debe hacer para heredar la vida eterna?   En un intento de convencer al Maestro sobre su buena conducta, este hombre le hace saber que siempre ha guardado los mandamientos, pero Jesús le dice que venda todas sus cosas a los pobres y los siga.   Esta invitación que Jesús hace al joven rico nos la hace hoy nos pone a reflexionar cuáles son nuestras prioridades en nuestro corazón ya que hay cosas que atesoramos tanto que nos impiden seguir a Jesús. Este joven tenía un deseo genuino de seguir a Jesús, pero al mismo tiempo quería aferrarse a sus riquezas. El precio a pagar era muy alto pues no podía convertir al Señor en la prioridad de su vida, si eso significaba renunciar a sus posesiones.  Para él, la riqueza se había convertido en una especie de ídolo que ocupaba el lugar de Dios, y que inevitablemente lo distraía del llamado de Jesús a seguirlo. A veces que ...

La prioridad perfecta

   Jesús sabía que sus seguidores tenían un grave problema con sus prioridades. La gente a su alrededor cargaba con el peso de sus ansiedades, desde la preocupación por la comida hasta la necesidad de que ropa vestirían.   Sin embargo, el Señor no minimizó sus angustias, tampoco fingió que no eran importantes, y menos aún los avergonzó por lo que sentían. Todo lo contrario, Jesús los anima, y les recuerda que él no es ajeno a sus necesidades. Él está disponible para nosotros y sólo requiere que confiemos en Él.   Este pasaje trae esperanza, especialmente si en este momento estás atravesando por dificultades y te sientes agotado con las responsabilidades de la vida cotidiana. Pero hoy el Señor te recuerda que él conoce cada una de tus preocupaciones aún antes de que tú se las digas.   Sólo es necesario recordar que Dios cuida de nosotros así como cuida de las aves del cielo y viste a las flores del campo. Así podemos descansar en Él y saber que cuida de nosotros....

Viste tu nuevo uniforme

   Piensa en tu equipo de fútbol favorito. Ahora imagina que uno de los mejores jugadores del mundo se ha unido a él, acaparando todos los titulares.  Sin embargo, ocurre algo inesperado: tan solo unos días después, el jugador es visto de vuelta en su antiguo campo de entrenamiento, vistiendo los colores del equipo rival y entrenando con sus antiguos compañeros. Como todos sabemos, cuando un jugador firma contrato con un equipo nuevo, no vuelve a jugar con el anterior. ¿Te imaginas el gran escándalo que eso provocaría?   Eso es precisamente el punto de Pablo en el pasaje de hoy. Has sido salvado, perdonado y liberado por Jesús, por tanto necesitas vestir los colores de tu nuevo equipo y olvidar las jugadas del anterior. ¡Has sido adoptado en la familia de Dios! Tu nueva rutina de entrenamiento ahora consiste en "vivir como hijo de la luz" en lugar de seguir involucrándote en "las obras infructuosas de la oscuridad."   Estamos llamados a andar en la luz y a ...

No estás aquí para esconderte

    Durante este tiempo vamos a estudiar dos metáforas que Jesús utiliza para describir el papel que sus seguidores desempeñan en su obra redentora: sal y luz.    Hoy continuaremos analizando la importancia de nuestra misión como creyentes, pero esta vez con otro enfoque. En el pasaje de hoy, Jesús plantea dos preguntas provocativas: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es, por el contrario, para ponerla en una repisa?  Lo que el Señor nos está diciendo es que debemos dar a conocer las buenas nuevas y esto implica compartirlas de manera abierta y visible para que iluminen a todos, y no susurrarlas desde los rincones donde nadie puede escucharlas.    Sin embargo, esta verdad nos presenta un gran desafío. Si el evangelio nos ha sido dado para darlo a conocer, nosotros, como embajadores de su mensaje, tenemos un gran trabajo que hacer. No podemos permanecer pasivos ante sus palabras que tienen el poder de tra...