Entradas

Corre la buena carrera

  El apóstol Pablo nos dice que la vida de los creyentes es como una carrera en la que cada uno se esfuerza por llegar a la meta. El camino es largo y tal como sucede con los atletas, completar la carrera requiere de esfuerzo, disciplina, dedicación y mucha determinación. El mensaje del apóstol Pablo para nosotros es claro: ¡ No te rindas! ¡La carrera aún no ha terminado!  Recuerda por un momento las dificultades con las que te has encontrado a lo largo de tu camino en la fe. ¿Cómo te sientes en este momento al recordarlas? Si esto lo comparamos con una carrera, reflexiona: ¿Estás corriendo con energía hacia tus metas o apenas puedes mantener el ritmo? Quizás en lugar de estar enfocado en tu propio carril, estás distraído mirando lo que hacen los demás.  No importa cuál sea tu situación, las palabras de Pablo son un recordatorio alentador: tu vida con Jesús tiene un propósito y una dirección, incluso si hoy no puedes ver el panorama completo. En Cristo, tu carrera no es s...

Nada se compara con él

    ¿ Te ha pasado alguna vez que has dejado de valorar algo porque encontraste otra cosa mucho mejor? Es muy frecuente que esto nos suceda con las oportunidades laborales, con nuestras posesiones, y en general con todas las situaciones que se presentan en nuestra vida, ¿cierto?  Bueno, pues eso es precisamente lo que Pablo espera que nos suceda paulatinamente con lo que el mundo nos ofrece. Podría parecer que los placeres a nuestro alcance son lo más satisfactorio y la razón de nuestra felicidad, pero cuando descubrimos el gozo de conocer a Jesús, todo pasa a segundo plano.  Es lo mejor que podría pasarnos en esta vida: conocer a Jesús y experimentar sus sufrimientos para ser como Él por la eternidad. Así la vale la pena vivir la vida que Él ha destinado para nosotros.  " Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo " (Fi...

¿En dónde está tu confianza?

 Como hemos visto a lo largo de nuestro estudio de la carta de Pablo a los filipenses, el apóstol es muy directo y nos deja claro cuál es la verdad más importante: no hay nada en este mundo más valioso que Jesús. ¡Vale la pena seguir a Cristo! Y para no dejar dudas al respecto, Pablo nos comparte su vida llena de logros y privilegios, pero no lo hace para ponerse en una posición superior, sino para ofrecernos una nueva perspectiva de las cosas.  Después de dar a conocer sus orígenes y sus logros personales, Pablo llega a la conclusión radical de que todo lo que alguna vez valoró, ahora lo considera insignificante con tal de conocer a Jesús. El apóstol lo dice de esta manera: "Todo aquello que para mí era una ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo Jesús. " Esta es una idea que nos invita a replantear nuestras propias prioridades, ¿no es cierto?  Quizás no solemos apoyarnos en nuestros logros, pero hay que compararlos con el valor de conocer a Jesús que es...

Cuidado con los perros

     A lo largo del Nuevo Testamento, observamos como Pablo, a través de sus cartas y a pesar de las dificultades que enfrentaba, se presentaba como un amigo, protector y guía amoroso. Él nunca dejó de preocuparse por la fe de su familia espiritual, defendiendo su integridad incluso a costa de su propia libertad.   El pasaje de hoy es una muestra clara del compromiso de Pablo con el evangelio y su enorme pasión con acción. Sin embargo también les advierte a la iglesia de Filipos de cuidarse de esos perros que es una metáfora de los judaizantes que buscaban ganar su salvación de méritos propios como lo es la salvación, pero vemos que finalmente Pablo los anima a confiar en Cristo Jesús, y no en las cosas de la carne. Sólo así podemos ser verdaderos adoradores en espíritu.   " Porque nosotros somos la circunsición; somos los que servimos a Dios en el Espíritu, los que nos gloriamos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en la carne. " (Filipenses 3:3).

Brilla como las estrellas

  En el siglo XVII, el historiador Thomas Fuller escribió: "Nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos decepcionados." Esta afirmación es para algunos una forma realista de ver la vida y para otros: una perspectiva bastante pesimista. No es sorprendente que, en un mundo donde la decepción parece inevitable, muchas personas recurren a la queja como su primera reacción ante las dificultades.  Pero el Señor nos manda a vivir en la luz y a dejar esas conductan que no le agradan. Pablo les decía a los filipenses que no se quejaran ni discutieran, sino que brillaran con la luz de Cristo para que otros vengan a Él y se conviertan y les dice que se alegren por servir al Señor. Hay que estar alegres y contentos en toda circunstancia para reflejar la luz de Cristo en nuestras vidas.   " Háganlo todo sin murmuraciones ni peleas, para que sean irreprensibles y sencillos, e intachables hijos de Dios en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual ustedes respl...

Busca las disciplinas espirituales

   Hay una frase en la carta de Pablo a los filipenses que podría parecernos un poco ambigua y confusa. Él les dice: "lleven a cabo su salvación." ¿Tienes idea de lo que esto significa?  Permíteme explicarte:   Primero que nada, Pablo no está sugiriendo que debamos ganarnos nuestra salvación por nuestras propias fuerzas que Cristo nos ha regalado, de hecho, la Biblia es muy clara respecto a ello ya que nos recuerda constantemente que nuestra redención es el resultado de la gracia de Dios a través de la obra de Jesús en la cruz.   Llevar a cabo nuestra salvación significa hacer nuestra parte, es decir, poner en práctica lo que Dios ha dicho en Su Palabra y obedecerle. Así podemos tener una vida que le agrade a Él al tener una vida de oración y estudio de Su Palabra. Sólo así podemos tener una vida agradable a Él. " Por tanto, amados míos, ya que siempre han obedecido, no sólo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocúpense en su salvación con temor...

Sobre todo nombre

    ¿Alguna vez has tenido la oportunidad de subir una montaña o de admirar un paisaje desde las alturas? Al contemplar la maravillosa creación es inevitable sentirnos asombrados e incluso conmovidos por la belleza que tenemos frente a nosotros, ¿verdad? Tanto el mar, las montañas, las aves como todo lo que habita en la tierra son un testimonio vivo de quién es Dios y de su poder.  Lo mismo ocurre en nuestro interior cuando reflexionamos sobre lo que el Señor ha hecho en nuestra vida. Su grandeza y su misericordia han sido incalculables, la simple idea de pensar en que el Creador de los cielos y la tierra se interesa por nosotros, nos asombra, nos maravilla y nos estremece por completo.  Ayer profundizamos en la humildad radical de Jesús, quien se hizo hombre y murió en la cruz por nosotros. Hoy, en cambio, aprenderemos como Dios exaltó a su Hijo hasta lo más alto y le otorgó "el nombre que está por encima de todo nombre." ¡Esto es maravilloso! Jesús, al mismo tiempo...